TURQUÍA: ¿AUTOGOLPE DE ESTADO O LA JUSTIFICACIÓN DE LOS MEDIOS POR UN FIN?

 

Los golpistas no tratan de detener a Erdogan, quien, oficialmente, estaba de vacaciones al borde del Mar Egeo. Incluso lo dejan en plena libertad de movimiento. Ocupan simbólicamente la televisión estatal, pero no tratan de interrumpir los transmisores privados progubernamentales ni internet, permitiendo así a Erdogan utilizar esos medios de comunicación para lanzar su «llamamiento al pueblo». Bombardean simbólicamente el parlamento de Ankara, donde no había nadie. Cierran los puentes sobre el Bósforo, pero no durante la madrugada sino al caer la noche, en el momento de más circulación –o sea, como para que todo el mundo se entere– metiéndose así en una situación complicada. Pero no ocupan las principales arterias de la ciudad, dejando así el campo libre a las fuerzas gubernamentales.
Los golpistas no tratan de detener a Erdogan, quien, oficialmente, estaba de vacaciones al borde del Mar Egeo. Incluso lo dejan en plena libertad de movimiento. Ocupan simbólicamente la televisión estatal, pero no tratan de interrumpir los transmisores privados progubernamentales ni internet, permitiendo así a Erdogan utilizar esos medios de comunicación para lanzar su «llamamiento al pueblo». Bombardean simbólicamente el parlamento de Ankara, donde no había nadie. Cierran los puentes sobre el Bósforo, pero no durante la madrugada sino al caer la noche, en el momento de más circulación –o sea, como para que todo el mundo se entere– metiéndose así en una situación complicada. Pero no ocupan las principales arterias de la ciudad, dejando así el campo libre a las fuerzas gubernamentales.

LA OTAN Y EL “GOLPE” TURCO: LA MAYOR CAZA DE BRUJAS DE LA HISTORIA DE TURQUÍA.

(Por Manlio Dinucci y Can Dündar)

 

1. LA OTAN Y EL “GOLPE” TURCO: AUNQUE PAREZCA EXTRAÑO, EL «GOLPE DE ESTADO» EN TURQUÍA PARECÍA “ORGANIZADO” PARA FRACASAR.

Erdogan huyendo hacia Europa en busca de un gobierno dispuesto a concederle el asilo político, golpistas que dicen haber tomado el poder porque controlan la televisión y los puentes sobre del Bósforo, Washington y las capitales europeas –así como la OTAN– sorprendidos por lo inesperado del golpe de Estado. Esas eran las primeras «noticias» que llegaban de Turquía, noticias totalmente falsas. Salta a la vista, en primer lugar, que, hasta en el aspecto más trágico de todo –los cientos de muertos y los miles de arrestos–, lo sucedido en Turquía tiene todo el aspecto de una farsa, más que de un golpe de Estado.

Los golpistas no tratan de detener a Erdogan, quien, oficialmente, estaba de vacaciones al borde del Mar Egeo. Incluso lo dejan en plena libertad de movimiento. Ocupan simbólicamente la televisión estatal, pero no tratan de interrumpir los transmisores privados progubernamentales ni internet, permitiendo así a Erdogan utilizar esos medios de comunicación para lanzar su «llamamiento al pueblo». Bombardean simbólicamente el parlamento de Ankara, donde no había nadie. Cierran los puentes sobre el Bósforo, pero no durante la madrugada sino al caer la noche, en el momento de más circulación –o sea, como para que todo el mundo se entere– metiéndose así en una situación complicada. Pero no ocupan las principales arterias de la ciudad, dejando así el campo libre a las fuerzas gubernamentales.

A pesar de estar destinada al fracaso, el “golpe” exigió la preparación y movilización de miles de hombres, así como de vehículos blindados y aviones. Es imposible que la OTAN no estuviese al tanto de lo que estaba preparándose. En Turquía existe una red de importantes bases de la OTAN, bajo el mando estadounidense, y cada una de esas bases dispone de su propio aparato de inteligencia. En la gigantesca base de Incirlik, desde donde operan la aviación de Estados Unidos y la aviación de los aliados de Washington, hay almacenadas al menos 50 bombas atómicas estadounidenses B-61, que serán reemplazadas por las nuevas B-61-12. En Esmirna (Izmir) se encuentra el LandCom, o sea el mando a cargo de la preparación y coordinación de todas las fuerzas terrestres de la OTAN, bajo las órdenes del general estadounidense Darryl Williams, ex comandante de las fuerzas estadounidenses en África, cuyo cuartel general se encuentra en Italia. A fines de junio, el nuevo Comandante Supremo de las fuerzas de la OTAN en Europa, el general estadounidense Curtis Scaparrotti, visitó la sede del LandCom.

Además de los mandos y bases oficialmente conocidos, Estados Unidos y la OTAN tienen en Turquía una red “encubierta” de mandos y bases conformada en función de la guerra desatada contra Siria y de otras operaciones. Como quedó documentado en una investigación publicada en el New York Times, un flujo incesante de armamento comprado con miles de millones de dólares provenientes de Arabia Saudita y de otras monarquías del Golfo ha estado llegando, desde 2012 y en el marco de una red internacional organizada por la CIA, a la base turca de Esenboga, armamento posteriormente enviado –a través de las fronteras turcas– a los «rebeldes» que operan en Siria, así como a los yihadistas del Emirato Islámico (Daesh).

Y gracias al uso de pasaportes falsos -especialidad de la CIA–, miles de combatientes islamistas han estado llegando a las provincias turcas de Adana y Hatay, en la frontera con Siria, provincias turcas donde la CIA abrió centros de entrenamiento militar.

Es por lo tanto falsa la “noticia” que corrió estos días de que Washington no aprecia un aliado como Erdogan porque este aliado apoya al Emirato Islámico por debajo de la mesa. No hay aún elementos concretos que entender si existe, y en qué grado, alguna fisura en las relaciones entre Ankara y Washington y, sobre todo, cuáles serían los motivos reales de dicha grieta.

Con su acusación contra Fetullah Gulen –quien reside en Estados Unidos desde 1999 y fue aliado de Erdogan hasta 2013–, y al reclamar la extradición de ese personaje, el presidente turco trata de crear una situación que le permita obtener de Estados Unidos y de sus aliados europeos mayores compensaciones por el «papel importantísimo» –así lo calificó Stoltenberg el pasado 16 de julio– de Turquía en el seno de la OTAN.

Fuerzas armadas en la plaza Taksim, Estambul, después del golpe de estado (eliminamos la palabra "intento" por razones obvias).
Fuerzas armadas en la plaza Taksim, Estambul, después del golpe de estado (eliminamos la palabra “intento” por razones obvias).

Entretanto Erdogan va liquidando a sus opositores mientras que la Alta Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Federica Mogherini, afirma que si recurre a la pena de muerte, Turquía no podrá ser miembro de la UE, por ser ésta firmante de la Convención de Derechos Humanos.

2. LA MAYOR CAZA DE BRUJAS DE LA HISTORIA DE TURQUÍA

El intento de golpe se produjo un viernes por la noche [15 de julio]. Para el domingo por la tarde ya se había filtrado en una cuenta progubernamental de redes sociales una lista de 73 periodistas que debían ser detenidos. Mi nombre figuraba en primer lugar.

En tres días, veinte portales se volvieron inaccesibles y se cancelaron las licencias de 24 emisoras de noticias y radio. Se produjo un asalto del diario Meydan y sus dos directores quedaron detenidos (fueron liberados 24 horas más tarde). Ayer, el periodista Orhan Kemal Cengiz, también incluido en la lista, fue detenido en el aeropuerto junto a su mujer. Es casi imposible escuchar hoy voces disidentes, en unos medios controlados en buena medida por el Gobierno. Se ha supendido la Convención Europea de Derechos Humanos hasta nueva orden. Una nube de temor se cierne sobre el país.

Cuando esta semana el presidente Recep Tayyip Erdoğan declaró el estado de emergencia por tres meses, yo pensé: “Nada ha cambiado”. En mi condición de periodista que ha producido documentales sobre todos los golpes registrados en el país, y que ha vivido los últimos tres, sabía mejor que bien lo aterrador que podría haber sido un régimen resultado del golpe. Sin embargo, sabía también que su fracaso potenciaría a Erdoğan, convirtiéndole también en un opresor rápidamente.

La política de Turquía siempre ha funcionado como un péndulo: se mueve de la mezquita a los cuarteles, y vuelta atrás. Cuando oscila demasiado cerca de la mezquita, aparecen los soldados e intentan llevarlo hacia los cuarteles. Y cuando la presión a favor del laicismo se vuelve demasiado grande, crece el poder de las mezquitas. Y los demócratas instruidos, metidos entre estos dos estos extremos, son siempre los que se llevan la paliza.

¿Por qué no podemos escapar de este dilema? Es fácil de explicar y difícil de resolver. Los militares turcos han sido, por desgracia, los únicos “guardianes” con poder del laicismo, en un país en el que la sociedad civil no ha madurado, los medios de comunicación están censurados, y los sindicatos, universidades y autoridades locales están neutralizados. Las fuerzas armadas siempre han pretendido ser los únicos protectores de la modernidad del país. Paradójicamente, sin embargo, cada golpe planeado no solo ha dañado la democracia sino que ha fomentado el radicalismo islámico. Una reciente escena en el funeral de una manifestante contra el golpe simbolizaba perfectamente la situación. Allí estaba el presidente. Rezaba el imán: “Protégenos, Señor, de la malignidad, sobre todo de la de los instruidos”. “¡Amin!” (“Amén”) rugió la multitud.

De modo que el intento de golpe de la semana pasada no es más que el último ejemplo de una oscilación que ha durado siglos. Pero también se está desenvolviendo como para ser una de las peores. Durante la intentona del 15 de Julio, las muchedumbres respondían a llamamientos de las mezquitas a cada hora. Chillaban “Alahu Akbar” mientras linchaban a los soldados; hacían ondear enseñas turcas y banderas verdes del Islam mientras gritaban: “¡Queremos ejecuciones!”

Inmediatamente circularon listas de toda clase de “disidentes”, no solo de periodistas. Casi 60.000 personas – entre ellas 10.000 agentes de policía, 3.000 jueces y fiscales, más de 15.000 enseñantes y todos los decanos universitarios – han sido detenidas o despedidas, y a diario se incrementan las cifras. La tortura, prohibida desde el golpe militar de los 80, ha vuelto a hacer su aparición. Se ha lanzado una campaña para resucitar la pena de muerte que se abolió en 2002. Es la mayor caza de brujas de la historia de la república.

¿Qué significa esto? Además del estado de emergencia, esto significa que la autoridad legislativa quedará neutralizada en breve a gran escala y se reorientará hacia la autoridad ejecutiva; se obstaculizará el acceso a un juicio justo y se impondrán mayores restricciones a los medios de comunicación. Erdoğan ya ha declarado que si el parlamento se muestra favorable a la pena de muerte, dará él su aprobación. Si no va de farol, esto puede provocar una ruptura total con la familia europea de la que Turquía se siente ya excluida.

La tortura, prohibida desde el golpe militar de los 80, ha vuelto a hacer su aparición. Se ha lanzado una campaña para resucitar la pena de muerte que se abolió en 2002. Es la mayor caza de brujas de la historia de la república.
La tortura, prohibida desde el golpe militar de los 80, ha vuelto a hacer su aparición. Se ha lanzado una campaña para resucitar la pena de muerte que se abolió en 2002. Es la mayor caza de brujas de la historia de la república.

Por razones que no podemos entender todavía, los soldados que trataron de hacerse con el control el viernes por la noche sólo bloquearon la carretera que va de Asia a Europa; el paso hacia Rusia, Arabia Saudí, Qatar e Irán no se vio obstaculizado. Yo lo encuentro una decisión simbólica, pues Turquía parece hoy atrapada en Asia. Se está cerrando la puerta hacia Europa.
Y los problemas con los que nos quedamos son estos. Bien, nos hemos librado de un golpe militar, pero ¿quién va a protegernos de un Estado policial? Bien, estamos a salvo de la “malicia de los instruidos” (sea esto lo que fuere), ¿pero cómo nos defenderemos de la ignorancia? Bien, hemos devuelto a los militares a los cuarteles, pero ¿cómo vamos a sacar la política alojada en las mezquitas?

Y la última pregunta hay que dirigirla a una Europa preocupada por problemas propios: ¿Mirará una vez más hacia otra lado y colaborará porque “Erdoğan tiene las llaves de los refugiados?” ¿O bien os avergonzaréis del resultado de vuestro apoyo y os pondréis del lado de la Turquía moderna?

…………………….

Manlio Dinucci es geógrafo y politólogo. Últimas obras publicadas: “Laboratorio di geografia”, Zanichelli 2014 ; Geocommunity”, Ed. Zanichelli 2013 ; “Escalation. Anatomia della guerra infinita”, Ed. DeriveApprodi 2005.

Can Dündar es redactor en jefe del diario Cumhuriyet. En mayo de 2016 ha sido condenado a cinco años de prisión imputado por “revelar secretos de Estado”, sentencia contra la que ha apelado. Pasó 92 días en prisión, acusado de llevar a cabo “un acto de terrorismo”, hasta que fue liberado cuando el Tribunal Constitucional turco declaró que se trataba de “un acto de periodismo”.

FUENTES:

http://www.voltairenet.org/article192910.html
https://www.theguardian.com/commentisfree/2016/jul/22/biggest-witch-hunt-turkish-history-coup-erdogan-europe-help
http://www.sinpermiso.info/textos/la-mayor-caza-de-brujas-de-la-historia-de-turquia

 

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